14.9.15

no somos el futuro

vamos saliendo del vientre
y no somos el futuro—
veintidós o veintitrés
y ya reumas o glaucoma—

nos dijeron que el salón
era el horno del orfebre—
que saldríamos transformados
en fantásticas criaturas—

la consecución perfecta
de lo que el brillante mundo
vio en nosotros
en el vientre—

vamos caminando apenas
y no somos el futuro—
nos hicieron perder tiempo—
nos timaron—
soy el mismo—
no estoy seguro de nada
y me duelen las rodillas—

bueno—
miento un poco tanto—
sí nos han cambiado algo—
ya no confío en el futuro
y menos en quien lo venda—

unos simples sinvergüenzas—

de pronto vienen y te arrancan de la nada ensangrentado y te dicen tú—
tú sí nos sacas del fango—
tú puedes ser lo que quieras con tu potencial ingente—
no se han escrito aun los mitos que nos describan tu brillo—
tan sólo sigue el camino que hemos trazado en la tierra—
lo hemos hecho claro y recto pensando en que no te pierdas—
y verás que el oro aguarda en tu precioso futuro.

y les crees y vas gateando—
pero del camino sales—
desgarrado—
desvalido—
sediento y viejo y con la boca seca—
y sin brillo—
y al final no aguarda nada

aguardan las mismas caras que te embaucaron ab ovo
y esta vez no te sonríen—
solamente te levantan—
estás hecho un esqueleto—
y al oído te susurran—
¿y ya tienes un trabajo?

lo dicen como quien se burla—
lo dicen con aliento agrio—
lo dicen como quien pregunta si un buen día ya harás la gracia de morirte y abrir paso—
abrir paso a los embriones—
esos sí que son brillantes—
esos sí son el futuro


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