21.10.13

Este cuarto y todo lo que hay en él


por Li-Young Lee

Quédate quieta ahora
mientras me preparo para el futuro,
ciertos días duros enfrente,
que requerirán lo que me queda tan claro
en este momento.

Estoy haciendo uso
de la única cosa aprendida
entre todas las que mi padre trató de enseñarme:
el arte de la memoria.

Voy a dejar que este cuarto
y todo lo que hay en él
simbolicen mis ideas sobre el amor
y sus dificultades.

Dejare a tus quejidos de amor,
esas notas espaciadas
de hace un momento,
simbolizar la distancia.

Tu aroma,
esa esencia
de especias y una herida,
significará misterio.

Tu vientre hundido
es la copa de leche
que bebía a diario
cuando niño, antes de la oración matutina.

El sol en la cara
de la pared
es Dios; la cara
que no puedo ver, mi alma,

y así va, cada cosa
simbolizando una idea distinta,
y esas ideas formando la constelación
de mi idea más grande.
Y algún día, cuando necesite
decirme algo inteligente
acerca del amor,

cerraré mis ojos
y recordaré este cuarto y todo lo que hay en él:
Mi cuerpo es aislamiento.
Este deseo, perfección.
Tus ojos cerrados mi extinción.
Ahora he olvidado mi
idea. El libro
sobre el alfeizar, hojeado por el viento...
las páginas pares son
el pasado, las páginas
nones, el futuro.
El sol es
Dios, tu cuerpo es leche...

Inútil, inútil...
tus quejidos son canto, mi cuerpo no es yo...
no sirve... mi idea
se ha evaporado... tu pelo es tiempo, tus muslos canto...
tenía algo que ver
con la muerte... tenía algo que ver
con el amor.

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