9.11.11

Diez Horas


Un lindo día debería ser suficiente
para sacarte la amargura del semblante;
si no completa, por lo menos una parte,
si no el pasado, me conformo en tu presente.

Una mañana de la que emergimos juntos
para hasta el hosco atardecer desengarzarnos,
debería ajar esos temblores en tus manos,
mientras mejores días y rumbos encontramos.

Y que me importa si el mañana no sonríe,
tenemos esto para guiarnos si oscurece,
no que ninguno de nosotros eso ansíe.

Un lindo día que otra vez tiene tu nombre,
un lindo día que se deletrea en tu boca,
borrando el miedo del futuro que se esconde.

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