9.10.11

Río


Moluscos arremolinados dando
pasos ingentes sobre las ondas del
agua fresca como la savia, como
mañana de brisa suelta y de cardo
dado al viento.

Troncos, nenúfares, todos doblados
en sí mismos, esclavos de la feroz
y excesiva boca del minotauro
fluvial, bestia de mil hoscos colmillos,
mas sin cara.

Las rocas, castillos humedecidos,
verdes trozos de verdad permanente
clavados al cepo de las entrañas
de la tierra, helados, arrumbados
al olvido.

Caudal, tu fortaleza una muralla.
Coloso, en tu ser mueren y estallan
los deseos, mientras te llevas lejos,
demasiado lejos, a la cascada,
las emociones.

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