20.10.11

Intergaláctico


Vengo de un mundo más eterno.
Vengo de frondosos cielos despejados
que florecen todo el año.
Vengo de donde los hombres ilustres
son monumentos,
y los monumentos son dados sólo
al bondadoso.

Vengo de odio también,
pues la vida no es perfecta,
mas este nunca viene solo
ni es nimio
como las bayas en otoño;
es un odio ferviente y respetuoso,
un caldero ardiente y ominoso.
Un némesis
antes que un dolor de muelas.

Vengo del sentimiento
y del arrepentimiento,
de no ver el bien y el mal
sino un extenso mapa
con coordenadas inacabables
que nadie puede explorar entero.

Vengo de un torbellino de luz
ya cegada.
Mi mundo se derruyó
con los primeros acordes
de la mañana.
Y es que aquí el amor ya no es
perpetuo ni respetado,
y debe contentarse con marchar,
avergonzado,
entre un alud de risas desalmadas.
Nadie cree ya en él,
sin saber que es por eso que no logran verlo;
es el amor, pues,
un fantasma,
sólo que más transparente.

Las emociones son sepultadas
bajo la razón.
Enterradas vivas,
para que se asfixien
en alcohol o en lágrimas.
Sin nunca pelear por ellas
más que para olvidarlas.

¿Qué es de mí?
No logro enterrarlas,
y ni siquiera arrastrarlas
hacia la tumba,
pues vengo de un mundo
frágil y descubierto
que no tiene en sí la violencia
para negar al amor
y abaratar al odio,
como el de ustedes.

Ustedes sueño: ustedes larva.
Ustedes barca que se aleja
de la playa,
dejando sobre la arena
un cadáver olvidado.
Ustedes miedo; miedo que pasa
a veces inadvertido
entre ustedes mismos,
pero no invisible a mí,
extranjero perdido.

Simple viajero.
Cayo en la niebla.
Anexo insulso
al borde de sus caminos.
Un vuelo rápido,
veloz anhelo
de peticiones imposibles.
Un ente que respira
y es ilusorio;
simple revoloteo
— y ya.
  
Seré la rosa decapitada
del tiempo.
Seré la otrora pradera,
en incendio.
Seré la viga mohosa
del ático.
Seré la tumba empolvada,
en blanco.
Seré el ave desplumada
al viento.
Seré quien todavía sueña
despierto.
En estrellas, galaxias,
absorto.
Con mi ser, el idiota,
en el cielo.
Al amor que perdura
aferrado.
De odio que es llamarada
colgado.

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